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En el 2050 los pedos de los veganos acabarán con todo ser vivo en la tierra.

Los gases que expulsan los veganos a la atmósfera se han convertido en la principal contribución al calentamiento global por encima del dióxido de carbono. Si el auge del veganismo continúa, el nivel de gas metano de origen humano presente en el aire pondrá en jaque la continuidad de la vida en la Tierra en un plazo no mayor de treinta años, según datos difundidos hoy desde la Comisión para el Estudio del Cambio Climático.

Los expertos aseguran que la dieta vegana, rica en verduras y legumbres, genera al ser digerida por el hombre una gran cantidad de gas metano, de efecto invernadero, con un potencial de calentamiento altísimo. “Uno de los argumentos a favor del veganismo es que la ganadería es una de las principales causas de pérdida de biodiversidad y de emisión de gases de efecto invernadero. Pues bien: los gases de los veganos ya contribuyen al calentamiento en un 80%, cuando a principios de este siglo la cifra no pasaba del 15%. Podríamos decir, por tanto, que el remedio está siendo mucho peor que la enfermedad”, explica el ambientólogo Miguel Esteban.

Hasta 2007, las principales fuentes de emisión de metano eran los combustibles fósiles, las explotaciones agropecuarias y los vertederos. Hoy en día, los veganos son los responsables de que la presencia de este gas se haya disparado, haciendo saltar todas las alarmas.

“Todo el trabajo que se está realizando para reducir las emisiones, la investigación y el desarrollo de energías renovables, son absolutamente estériles si el ser humano decide dejar de comer carne y centrarse ahora en las verduras flatulentas. Los veganos, con toda la buena intención pero también con una falta absoluta de perspectiva y respeto por la naturaleza, están alterando el equilibrio del ecosistema”, insiste Esteban.

Los principales organismos e instituciones implicados en la lucha contra el Cambio Climático han hecho un llamamiento internacional para que se potencien las principales industrias de alimentación, y desde España se ha propuesto que empresas como Campofrío y Oscar Mayer sean socialmente reconocidas “como ejemplo de sostenibilidad en contraste con las prácticas temerarias de los veganos”.


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