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Este camarero va a cobrar 2 millones de euros por tener esta cara.

Hijo de una señorito andalúz y una sirvienta.

Esteban Marchena nació fruto de un encuentro furtivo entre su madre, sirvienta de un caserío de Utrera, y el terrateniente, 20 años mayor que ella y casado. Según explica ‘Periodista Digital’, la madre del camarero tuvo que salir corriendo de la casa del señorito para el que servía cuando supieron que se había quedado embarazada. El hombre nació y se crió sin padre, ya que acabó viviendo con una tía lejana antes de que un cura consiguiera meterlo en un hospicio de Sevilla. Pero hoy está más feliz que nunca, ya que la Audiencia de Sevilla ha confirmado que recibirá una herencia millonaria tras rechazar un recurso de sus hermanos biológicos.

Esteban tendrá que repartirse con sus hermanastros, a los que nunca ha visto, un patrimonio valorado en dos millones de euros. El hombre lleva ya siete años tratando de demostrar en la sede judicial que es hijo de José Vélez. Esteban llegó a Palma de Mallorca en 1974, cuando tenía 20 años. A veces vuelve a Los Molares, a Utrera. En Sevilla viven sus dos hermanos y tres hermanas maternas con las que mantiene una relación perfecta. Según ha explicado el abogado, Fernando Osuna, los demandados tendrán que pagar las costas de ambos juicios por importe de 9.000 euros.

Cabe señalar que según ha explicado el abogado, los familiares adinerados tuvieron mala fe y destruyeron los restos óseos que estaban enterrados en el cementerio para evitar la prueba de ADN, ya que temían que diera positivo. Los familiares del fallecido, muerto en 2001, tampoco acudieron al Instituto de Toxicología de Sevilla para llevar a cabo una comparación entre su ADN. Su padre no quiso reconocerlo nunca como hijo y por tanto, se negó a ayudarle económicamente y lo dejó fuera del testamento.

La decisión de la Audiencia se ha producido tras un recurso presentado por sus hermanos a una sentencia de un juzgado de la localidad de Utrera, donde se señalaba que en 1964 el padre biológico tuvo que pagar a la sirvienta una indemnización tras un procedimiento contra él por mantener relaciones con una persona más joven. La sentencia recoge que la relación entre el hombre rico y su sirvienta era conocida, ya que los vecinos de la localidad le vieron en numerosas ocasiones cuando ella estaba embarazada.

Cabe destacar que la juez destaca que en la vista oral apreció un «extraordinario parecido físico» entre el camarero y los hijos del fallecido. Tras cinco años de juicio, el juzgado ha determinado que los familiares tuvieron una actitud «claramente obstruccionista» impidiendo las pruebas en el cadáver cuando se pidió la exhumación del cuerpo para realizar las pertinentes pruebas de ADN.


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