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Hasta los médicos quedaron perplejos ¡No podían creer lo que salió de su cuello de esta niña!

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Creían que la niña tenía un tumor.

Mya, una niña de 7 meses, siempre era sana, tranquila y alegre. Su madre, Emma Whittington, se asustó mucho cuando notó un pequeño tumor en el cuello de su pequeña hija.

Toda la área de la mandíbula estaba hinchada y, aunque la niña no parecía sentirse mal, la mujer llamó inmediatamente a su marido y, llena de susto, se lo comentó todo.

El esposo logró tranquilizarla diciendo que probablemente eran las glándulas hinchadas. Ambos decidieron esperar al día siguiente para ir a ver a médico.

Al día siguiente, el tumor creció todavía más.

Entonces ya era evidente que Mya empezó a sentir un dolor muy fuerte. Los padres llevaron a la niña al hospital tan pronto como pudieron.

Los médicos no sabía qué le pasaba a la niña.

Los médicos estaban perplejos porque no sabían unívocamente diagnosticar lo que le pasaba a la niña. Lo más probable fue que era una infección localizada en la zona del cuello de la pequeña paciente.

Intentaron disminuir el hinchazón y el dolor, pero sin éxito.

“Ellos pensaron que era una inflamación de la glándula”, dijo Aaron Whittington, el padre de Mya.

Los médicos le administraron un antibiótico y enviaron a la familia a casa.

Sin embargo aquí no acabó el horror. “Mi hija se veía como Quasimodo, con toda la cara hinchada. No paraba de llorar”, dijo Aaron.

Después de una hora y media, el tumor consiguió el tamaño de una pelota de golf y apareció una espinilla en la superficie de la piel.

Los padres, junto con la abuela de la pequeña, volvieron a llevarla al hospital.

Un médico rompió la espinilla y desinfectó la zona.

Dibujó líneas en la cara de Mya para medir si el hinchazón aumentaba. Continuaron aplicándole los antibióticos, pero por vía intravenosa.

Dos días después los Whittingtons observaron lo que parecía ser una cadena o un palo que emergía debajo de la piel se su hija. Poco después, del cuello de la niña empezó a salir un objeto diminuto. Lo que extrajeron de su cuerpo fue chocante…

¡Resultó que fue una pluma! Al parecer Mya tuvo que tragársela o inhalarla y su organismo, al no poder consumir ese objeto ajeno, empujó la pluma por su cuello.

Los Whittingtons admitieron que tenían una almohada de plumas que guardaban debajo de su cama, pero nunca la utilizaron para su hijita, por eso no supieron explicarse cómo fue que la niña llegó a tragar la pluma.

“De hecho, durante un par de meses parecía como si algo le estuviera molestando al lado izquierdo de su cara”, dijo Emma, pero sospechaba que le estaban saliendo los dientes y no reaccionaba hasta aquel día en que vio un hinchazón.

En sus 20 años de trabajar de pediatría en el hospital, Sandra Mathis nunca había visto nada parecido. Emma indica que la hinchazón tenía que ser la causa de una inmensa cantidad de dolor porque normalmente Mya estaba muy tranquila y callada, lloraba sólo cuando algo le dolía o le molestaba mucho.

Después de la intervención de los cirujanos que sacaron la pluma de la parte inferior de su mejilla, la pequeña se recuperó rápidamente.

 

 

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